Las Islas Galápagos o el Archipiélago de Colón, son una provincia del Ecuador, declarada Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO en 1979, constituyéndose hoy en día en un importante destino turístico. En ellas se encuentra el Aeropuerto Seymour de Baltra, también conocido como Aeropuerto Ecológico de Galápagos. Al ser una zona que carece de fuentes de agua potable y acceso a red de energía y servicios, y al tratarse de un Patrimonio Natural de la Humanidad, era beneficioso que el aeropuerto fuera sustentable y autosuficiente.

Se agradece el gran aporte de información por parte del arquitecto Javier Sartorio, integrante del Estudio Alvarado, Font, Sartorio Arquitectos, que estuvo a cargo del proyecto ejecutivo de arquitectura y documentación de obra del Aeropuerto Ecológico de Galápagos.

Antecedentes

El aeropuerto anterior fue desarrollado inicialmente como base aérea de Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial, y no tenía la capacidad ni las facilidades necesarias para el ingreso principal de las islas. Fue así que, en 2007, la Dirección Nacional de Aviación Civil del Ecuador invitó a la presentación de ofertas para la concesión de un nuevo edificio, incluyendo la construcción y gestión de la nueva terminal de pasajeros.

La concesión fue otorgada a Corporación América S.A., cuya oferta proponía un edificio de bajo impacto que alcanzara la Certificación LEED Gold del Consejo de la Edificación Verde de Estados Unidos, y cumpliese con las recomendaciones del Consejo Internacional de Aeropuertos para lograr edificios sustentables. Dados los limitados antecedentes en el diseño de aeropuertos ecológicos, Corporación América solicitó el asesoramiento del Centro de Investigación Hábitat y Energía de la Universidad de Buenos Aires, para elaborar las pautas de diseño y desarrollar el anteproyecto y proyecto, con el Estudio Alvarado, Font, Sartorio Arquitectos, a cargo del proyecto ejecutivo de arquitectura y documentación de obra.

La construcción concluyó en el año 2013, y el edificio logró la certificación LEED Gold en noviembre del 2014, convirtiéndose en el primero en el mundo en obtenerla, como construcción completa. Esta es la más alta certificación que existe en la actualidad para reconocer las construcciones sustentables.

La certificación fue concedida teniendo en cuenta todas las estrategias y características ambientales, entre las que sobresalen:

  • La recuperación de áreas afectadas y la reforestación de flora endémica.
  • La reducción del consumo energético y la producción de energía limpia.
  • La iluminación y ventilación natural adecuada en todos los espacios.
  • La reducción del consumo de agua, y su tratamiento y reutilización.
  • La reutilización de más del 80% de material del antiguo aeropuerto.

El aeropuerto se convirtió en el primero en América Latina y el Caribe en ser carbono neutro, y el segundo en todo el continente americano.

Este logro es certificado por el Consejo Internacional de Aeropuertos a través del programa Airport Carbon Acreditation, el único sistema avalado institucionalmente que permite evaluar y reconocer los esfuerzos realizados por los aeropuertos participantes para gestionar y reducir sus emisiones de dióxido de carbono.

También recibió el premio como mejor Proyecto Arquitectónico Verde, en la primera edición de los Premios Latinoamérica Verde, que reconoce el compromiso ambiental de empresas e instituciones.

Dentro de esta misma visión, el aeropuerto se adhirió al Pacto Global, una iniciativa de las Naciones Unidas creada para que, de manera voluntaria, las organizaciones de todo el mundo alineen sus estrategias y operaciones a los 10 principios universalmente aceptados en materia de derechos humanos, normas laborales, medio ambiente y anti-corrupción, y que tomen acciones relacionadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). El emplazamiento se encuentra alineado con los ODS 5 (igualdad de género), 6 (agua limpia y saneamiento), 7 (energía asequible y no contaminante), 9 (industria, innovación e infraestructura) y 13 (acción por el clima).

El aeropuerto cuenta con 90 medidas de sustentabilidad en diversas áreas, aprovechando las condiciones de iluminación, temperatura y vientos propios de la isla. A continuación, nombraremos las más relevantes, categorizándolas.

Energía

  • Aprovechando la diferencia del nivel natural del terreno, el diseño permite eliminar los carruseles mecánicos para la entrega de valijas por gravedad, reduciendo la demanda de energía eléctrica.
  • Una de las características más impactantes es que el aeropuerto funciona al 100% con energía renovable (solar y eólica), generada en un 35% por paneles fotovoltaicos instalados en las caminerías de la terminal y el 65% restante, por molinos eólicos ubicados estratégicamente.
  • Hay colectores solares de agua caliente para duchas y bares, que cubren el 100% de la demanda.
  • Se cuenta con iluminación natural durante las horas de uso en todos los espacios públicos de la terminal.

Construcción

La selección de materiales fue un tema de suma importancia en el proyecto y logró minimizar el impacto por construcción, mediante la reutilización de la estructura recuperada de la terminal anterior, principalmente. Además, se tuvo en cuenta la orientación del edificio para aprovechar al máximo las condiciones climáticas naturales de la zona.

  • Se utilizaron materiales de fuentes locales, como agregados pétreos de canteras locales que fueron utilizados en la estructura de hormigón.
  • La piedra volcánica de la isla fue usada como revestimiento de los muros de la terminal, mimetizándola con el entorno y logrando un menor impacto.
  • La madera y las estructuras metálicas han sido reutilizadas y recicladas de la antigua terminal.
  • Varias piezas del mobiliario del aeropuerto cuentan con certificaciones ambientales en madera y materiales de fuentes responsables.
  • La moderna estructura está sostenida por tuberías de acero recuperadas de los campos de extracción petrolera de la Amazonia Ecuatoriana.
  • El material utilizado para la señaléctica del aeropuerto es de acero inoxidable ecológico con impresión en vinil en tintas eco-solventes.
  • Los grandes ventanales tienen el apoyo de dos sistemas de tragaluz, que trabajan como una entrada de luz y circulación de aire.
  • Se modificó la configuración de los elementos salientes en el techo, a fin de reforzar la evacuación de aire caliente y promover el movimiento de aire en el interior.
  • La principal abertura lineal de la cubierta ilumina el pasillo central que une los espacios principales con una serie de suaves rampas siguiendo el desnivel del terreno, sin requerir movimientos de tierra.
  • Cubierta de color exterior blanco para reflejar la radiación incidente y una gruesa capa de aislante térmico para reducir la transmisión de calor al interior.
  • Los pavimentos peatonales y vehiculares son de color muy claro para reflejar la radiación solar y reducir el calentamiento de las superficies alrededor de la terminal.

Agua

  • Se cuenta con artefactos y grifería de bajo consumo.
  • Las columnas principales, con bajadas pluviales adosadas, son todas exentas de los espacios interiores, evitando posibles filtraciones y facilitando la recolección de agua de lluvia para su posterior reciclado.
  • El aeropuerto cuenta con su propia planta desalinizadora. El agua desalinizada ingresa a la terminal, y, una vez que es usada, se recolecta, se trata, y se recicla.
  • El agua de los inodoros y lavamanos es recuperada, tratada y reutilizada. No es apta para el consumo humano, pero sí para su uso en sanitarios.
  • Las aguas grises residuales se utilizan para riego de plantas autóctonas, especialmente cactus, reubicados durante la construcción.
  • Los urinarios son secos, evitando el consumo de agua y la generación de agua de desecho.

Por una arquitectura sustentable

Este proyecto nos demuestra la importancia de adoptar prácticas amigables con el medio ambiente en las construcciones, aprovechando las condiciones naturales de los sitios. Este era un desafío especial para el Aeropuerto de Galápagos por ser una zona tan sensible ambientalmente, pero son aspectos que deberían ser tenidos en cuenta en cualquier parte del mundo, con el objetivo de ahorrar energía y agua, generar un menor impacto visual, reutilizar materiales y reducir el impacto sobre el ambiente en general. Estos casos deben servir como ejemplos de buenas prácticas e inspirar a los futuros proyectos a ser más sustentables, entendiendo que incluso les serviría para obtener una mejora en su imagen pública y para ser más eficientes en costos.

Fuentes: Ecogal

María Comesaña