El desperdicio de alimentos

desperdicio de alimentos

A nivel mundial existen 690 millones de personas afectadas por el hambre (2019), cifra que se espera aumente con la pandemia, y 3000 millones de personas que no pueden pagar una dieta saludable. Sumado a esto, la producción de alimentos aporta el 26% de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) a nivel mundial. A pesar de esto, existe el desperdicio de alimentos, y es una grave problemática.

Según un informe sobre el Índice de desperdicio de alimentos 2021, publicado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la organización WRAP, unos 931 millones de toneladas de alimentos (17% del total disponible para los consumidores) en 2019, terminaron en los basureros de hogares, minoristas, restaurantes y otros servicios. Se estima que a nivel mundial, cada año se desperdician 121 kilogramos de alimentos por consumidor. De esta manera, entre el 8% y el 10% de las emisiones totales de GEI están asociadas con esta problemática, si se tienen en cuenta las pérdidas que suceden antes de que llegue al consumidor.

La investigación muestra que la mayor parte del desperdicio, un 11%, se produce en los hogares. Mientras que los servicios de alimentación representan un 5% y los establecimientos minoristas un 2%. En ella se llegó a la conclusión de que no hay diferenciación entre países ricos y en desarrollo. Nigeria es uno de los países del mundo donde más comida se tira en los hogares con 189 kilos per cápita al año, 59 en Estados Unidos, en México 94 kilos, en España 77, y en Colombia 70.

Una pequeña gran diferencia

No debemos confundir la pérdida de alimentos con su desperdicio. La primera hace referencia a la disminución en la cantidad o calidad de los alimentos como resultado de las decisiones y acciones de los proveedores en la cadena alimentaria. Esto excluye a los minoristas, proveedores de servicios de alimentos y consumidores. Por otro lado, la segunda significa reducción en la cantidad o calidad de los alimentos por decisiones y acciones de los minoristas, proveedores de servicios alimentarios y consumidores.

¿Qué implica?

Continuar con esta práctica aporta al calentamiento global, y en consecuencia a la aceleración del cambio climático. Significa una gran pérdida de recursos naturales necesarios para la producción (agua, suelo, energía) y la eliminación de biodiversidad presente en actuales zonas de cultivo y producción ganadera. Además aporta a la contaminación ambiental y ocupa gran espacio en los rellenos sanitarios.

La directora ejecutiva del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, Inger Andersen, afirma que disminuir el desperdicio de alimentos reduciría las emisiones de GEI y la velocidad de la destrucción de la naturaleza, producto de la transformación de la tierra y la contaminación. Esto también ayudaría a fortalecer la seguridad alimentaria y reducir los costos para los hogares.

Para poder enfrentar la situación actual será necesario que las empresas, los gobiernos y los ciudadanos de todo el mundo trabajen cada uno desde su lugar y en conjunto (ODS 17). Además trabajar sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible, principalmente sobre:

  • 1: Fin de la pobreza en todas sus formas.
  • 2: Hambre cero: Poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria, la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible.
  • 3: Salud y bienestar: Garantizar una vida sana y promover el bienestar en todas las edades.
  • 12: Producción y consumo responsables: Garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles.
  • 13: Acción por el clima: Adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos.
  • 17: Alianzas para lograr los objetivos: Fortalecer los medios de ejecución y revitalizar la alianza mundial para el desarrollo sostenible.

La FAO se está asociando con gobiernos, organizaciones internacionales, el sector privado y la sociedad civil para crear conciencia e implementar acciones para abordar la raíz del problema. También trabaja con los gobiernos para desarrollar políticas para reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos.

El desperdicio de alimentos en Argentina

La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca comenzó a analizar las causas, magnitud y consecuencias de las pérdidas y desperdicio de alimentos en nuestro país, para implementar políticas dirigidas a reducir la dimensión de este problema.

En 2018, mediante la Ley 27454, se creó el Plan Nacional de Reducción de Pérdidas y Desperdicio de Alimentos. La misma tiene por objetivo disminuir y eliminar esta problemática a través del empoderamiento y movilización de los productores, procesadores, distribuidores, consumidores y asociaciones. Esto, mediante la atención de las necesidades básicas alimentarias de la población en condiciones de vulnerabilidad y con riesgo de subsistencia.

Las acciones para disminuir la pérdida y desperdicio de alimentos en este Plan incluyen:

  • Crear campañas de información y concientización.
  • Desarrollar estrategias y mejoras de infraestructura para la conservación de productos de cosecha.
  • Incluir la temática de seguridad alimentaria y nutricional.
  • Sumar la forma de evitar las PDA en todos los niveles educativos.
  • Gestionar con productores y comercializadores de alimentos, bancos de alimentos, asociaciones u ONG, medios de comunicación, establecimientos educativos, u otras entidades, la suscripción de convenios para reducir el desperdicio.
  • Fomentar la donación de productos alimenticios.
  • Capacitar a los operadores de la cadena alimentaria sobre los beneficios de la donación de alimentos.

¿Y vos, qué haces en tu día a día para evitar el desperdicio de alimentos?

Ángela Boggon.

Fuentes: ONU / FAO / ecodes.org / alimentosargentinos.org.ar / boletinoficial.org.ar