Transformando bolsas plásticas

Los residuos plásticos son una preocupación global creciente. Representan un 12% de los residuos sólidos urbanos a nivel mundial y si no se recolectan y gestionan adecuadamente seguirán contaminando los ecosistemas durante un largo período de tiempo. Según un informe de la ONU, el 80% de la basura marina está compuesta por plástico.

En particular las bolsas plásticas tienen un período de degradación de hasta 150 años, y al año se usan 500.000 millones de bolsas. Además, hay que tener en cuenta que Argentina está entre los 30 países que más basura plástica tiran al mar, y más del 90% de las tortugas marinas rescatadas en la costa atlántica argentina tienen plástico en el estómago.

Pero no todas son malas noticias. Existen emprendimientos que buscan transformar estas bolsas plásticas en un nuevo producto, dándoles una segunda vida, y así evitando que contaminen el ambiente. Te presentamos a Prana e Impacto, emprendimientos marplatenses con un compromiso ambiental.

Prana

Prana recicla polietileno de baja densidad para fabricar riñoneras, billeteras y monederos. Todos los productos son confeccionados a mano, mediante un proceso en el cual se lavan y secan las bolsas, se seleccionan según el tipo y color, se confecciona un “cuero plástico”, uniendo varias capas de bolsas, y finalmente se fabrica el producto final, que es resistente, impermeable y duradero.

Las bolsas son donadas por las personas o recolectadas, y los tipos de bolsas que se reciben son bolsas de almacén, bolsas de regalo, bolsas de alimento de mascotas, además de papel de embalar, film y sachets de leche. Aunque esas son las materias primas principales, también se utilizan silobolsas. Todos los elementos se reciben limpios y secos.

El emprendimiento realiza envíos sin cargo dentro de Mar del Plata, y envíos a todo el país.

“Prana nace como una búsqueda personal de hacer algo diferente”. Paloma buscaba hacer algo que le gustara y que a la vez generara un impacto positivo en el ambiente. Comenzó a investigar, probando diferentes técnicas, diferentes materiales, y así fue surgiendo lo que hoy es Prana. Prana se basa en el upcycling, es decir que se ve al desecho como una oportunidad de crear algo mejor.

“(…) si bien muchas veces me siento pequeña, me inspira esto de contagiar, de ver cómo entra en juego la solidaridad y el compromiso. (…) Se trata de contagiarnos y motivarnos entre todxs, de generar comunidad.”

Paloma nos contó que ve un cambio en la sociedad, una toma de conciencia debido a la situación que estamos viviendo, y le parece importante cuestionarnos nuestros hábitos y nuestro consumo. “Creo que cuando nos adentramos en los procesos no solo conectamos mejor con aquello que consumimos, sino que eso adquiere historia y sentido.”

Impacto

Este emprendimiento produce heladeritas, billeteras, riñoneras, bolsos, neceseres, e incluso fundas para tablas de surf.

El proyecto surgió durante la cuarentena. Carolina vive cerca del basural y sentía la inquietud de cambiar la situación que veía, siempre bolsas de nylon volando.

El proceso consiste en la recolección de bolsas de nylon, que se lavan y seleccionan. Luego se transforma en un “cuero ecológico”, como lo denomina Carolina, mediante la termofusión, para finalmente fabricar todos los elementos que mencionamos anteriormente.

Ella ve que se está generando un cambio en cuanto a los hábitos de consumo de la sociedad, aunque este sea gradual.

Generando conciencia

Los dos proyectos tienen en común que suman su granito de arena para hacer del mundo un lugar mejor, mediante el reciclado de diferentes tipos de plásticos. Es importante la difusión de este tipo de emprendimientos para que, cuando los consumidores necesiten alguno de esos artículos, recurran a lugares que, como los que mencionamos, se preocupan por el impacto ambiental de sus productos. Así que, la próxima vez que pienses en comprarte una mochila, una riñonera o algún otro producto, pensá en visitar @impactomdq o @prana_eco.

María Comesaña Britos

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