Agroecología: ¿de qué se trata?

El modelo de agricultura actual está llevando a una sobreexplotación de los recursos naturales y un deterioro de los ecosistemas que pueden llevar a consecuencias irreversibles. Por eso, es importante buscar alternativas a este manejo de la actividad, y así es como surge la agroecología. Pero para entender la importancia de este cambio de paradigma, también es esencial conocer los impactos que provoca la agricultura tradicional hoy en día.

La Revolución Verde

No es posible entender la agricultura actual, sin analizar la influencia que en ella ha tenido lo que se conoce como Revolución Verde. El término fue acuñado en 1968 por William Gaud para referirse al incremento sorprendente y repentino de la producción de granos que ocurrió en varios países en vías de desarrollo a mediados de los años 60. Este aumento fue producto, entre otras cosas, de la difusión de variedades de trigo y arroz de alto potencial de rendimiento desarrolladas después de la Segunda Guerra Mundial, con el objetivo de solucionar el problema del hambre.

Esto significó un cambio sustancial del paradigma agrícola imperante hasta el momento: la disponibilidad y el uso de numerosas variedades de especies adaptadas a la variabilidad natural de los agroecosistemas, se sustituyó por algunas pocas variedades de alto potencial de rendimiento.

En referencia a los aspectos productivos se incrementó la superficie sembrada con cultivos transgénicos, especialmente soja y maíz, con la adopción de un paquete tecnológico basado en la utilización de semillas modificadas genéticamente, de los herbicidas glifosato, atrazina y paraquat, de fertilizantes nitrogenados y fosfatados, de insecticidas como el clorpirifos y el imidacloprid, también de fungicidas como el carbendazin.

Impactos del modelo actual

El modelo de agricultura tradicional trae aparejados numerosos impactos negativos sobre el medio ambiente, e incluso sobre nuestra salud. Estos son los siguientes:

  • Expansión de monocultivos: esto provoca una simplificación del paisaje, eliminando una gran cantidad de biodiversidad para priorizar la especie que se quiere cultivar.
  • Expansión en la utilización de plaguicidas y fertilizantes: estos se utilizan con el objetivo de eliminar las especies que interfieran con el cultivo que se busca priorizar, pero, a su vez, provocan un impacto en la salud de los ecosistemas, incluyendo a los seres humanos. Los fertilizantes, por su lado, generan perjuicios en los cuerpos de agua a los que se infiltran. A pesar de las promesas del control total de plagas que surgieron cuando aparecieron los primeros pesticidas, su uso ha aumentado en los últimos años mostrando una tendencia preocupante: en Argentina, se pasó de un consume de 73 millones de kg/l en 1995, a 236 millones de kg/l en el año 2005 (CASAFE, 2011).
  • Cultivos transgénicos: los cultivos se modifican genéticamente con el objetivo de hacerlos más resistentes a agroquímicos, diferentes condiciones climáticas, y para lograr un rendimiento más alto.
  • Pérdida de capacidad productiva de los suelos: se da debido a procesos de degradación, como la erosión de los suelos. En Argentina, el 20% del territorio (55 millones de hectáreas) está afectado por erosión hídrica o eólica en grado severo, y crece en aproximadamente 650.000 hectáreas por año (CEPAL, 1999). La pérdida de nutrientes es otro problema importante del cual se ha tomado conciencia en los últimos años y ya ocupa el segundo lugar dentro de los tipos de degradación del suelo en Sudamérica (FAO, 2008). La pérdida de materia orgánica es otro proceso de degradación que afecta a la productividad de los suelos.
  • Deterioro de los cuerpos de aguas superficiales y subterráneas: existen importantes evidencias de contaminación de las aguas destinadas al consumo con plaguicidas y/o con derivados de fertilizantes. Otro efecto de este modelo de agricultura sobre el recurso hídrico es la disminución del nivel de los acuíferos por el aumento de las superficies bajo riego.
  • Disminución de la eficiencia energética: aunque el rendimiento de los cultivos ha aumentado en las últimas décadas, la energía necesaria (en forma de insumos, maquinaria y combustibles) invertida para lograrlo también se ha incrementado. Por lo tanto, la eficiencia energética (energía cosechada por unidad de energía utilizada) ha disminuido peligrosamente.
  • Erosión cultural: la agricultura industrial ha generado la destrucción de los saberes acumulados durante más de 10.000 años de interacción entre la sociedad y la naturaleza, ignorando y despreciando los conocimientos locales, los que fueron visualizados como atrasados, arcaicos, primitivos o inútiles.
  • Exclusión de los agricultores más pobres: esto se debe a que, para adecuarse al modelo, era necesario disponer de un capital importante para adquirir la maquinaria agrícola y comprar los fertilizantes y pesticidas.

La simplificación de los agroecosistemas junto a la creación de resistencias en insectos y plantas silvestres han incrementado la demanda de agrotóxicos para sostener el crecimiento y desarrollo de los cultivos utilizándose productos de alta toxicidad, contaminando los bienes comunes naturales con su consecuente incidencia en la salud.

La agroecología

La agroecología es una disciplina científica, un conjunto de prácticas y un movimiento social. Como ciencia, estudia cómo los diferentes componentes, estudia cómo los diferentes componentes del agroecosistema interactúan. Como un conjunto de prácticas, busca sistemas agrícolas sostenibles que optimizan y estabilizan la producción. Como movimiento social, persigue papeles multifuncionales para la agricultura, promueve la justiciar social, nutre la identidad y la cultura, y refuerza la viabilidad económica de las zonas rurales.

La finalidad de la agroecología es obtener alimentos más saludables que los producidos por la agricultura convencional mediante una mirada integral del ecosistema.

Principios de la agroecología

Existen diferentes etapas hasta llegar a producir agroecológicamente, si bien la más compleja es la etapa de transición.

Para facilitar el proceso, la FAO establece diez principios o elementos a modo de guía, con el fin de orientar a los paíseshacia la integración de la agricultura sostenible a gran escala, transformando sus sistemas agrícolas y alimentarios.

Estos son:

  1. Diversidad

Los sistemas agroecológicos favorecen la diversidad de especies, y conservan y mejoran los recursos naturales. «Incrementar la biodiversidad contribuye a una serie de beneficios de producción, socioeconómicos, nutricionales y ambientales.

  1. Creación conjunta e intercambio de conocimientos

La agroecología promueve procesos participativos, la puesta en común de los conocimientos de agricultores y productores, comerciantes y científicos en la elaboración y puesta en marcha de innovaciones agroecológicas.

  1. Sinergias

La agroecología atiende especialmente al diseño de sistemas diversificados que combinen «cultivos anuales y perennes, ganado, animales acuáticos, árboles, suelos, agua y otros componentes» para incrementar las sinergias.

  1. Eficiencia

Esto es, producir más utilizando menos recursos externos. Además de mejorar el uso de los recursos naturales abundantes y gratuitos como la radiación solar, el carbono y el nitrógeno atmosféricos.

  1. Reciclaje

«Reciclar materiales orgánicos y subproductos encierra enormes posibilidades». El reciclaje de nutrientes, biomasa y agua conlleva menores costes ambientales, al minimizar el desperdicio y la contaminación, y económicos.

  1. Resiliencia

Estos sistemas, gracias a que mantienen un equilibrio funcional, muestran mayor capacidad para recuperarse de fenómenos meteorológicos extremos como inundaciones o sequías, y del ataque de plagas y enfermedades.

  1. Valores humanos y sociales

Valores como la dignidad, equidad, inclusión y justicia, abordando la desigualdad de género y creando oportunidades para las mujeres y los jóvenes en el medio rural. «…la agroecología dota a las personas de los medios para que se conviertan en sus propios agentes del cambio».

  1. Cultura y tradiciones alimentarias

«…la agroecología busca cultivar una relación saludable entre las personas y la alimentación», partiendo de que la agricultura y las tradiciones alimentarias son elementos fundamentales del patrimonio de los territorios y forman parte esencial de su identidad cultural.

  1. Gobernanza responsable

Una gobernanza del terreno y los recursos naturales transparente e inclusiva, a diferentes escalas: local, comunitaria o territorial, nacional y mundial.

  1. Economía circular y solidaria

Otorgando prioridad a los mercados territoriales tradicionales, más equitativos y sostenibles pues en ellos los pequeños productores comercializan sus propios productos, y apoyando el desarrollo económico local. «Fortalecer los circuitos alimentarios cortos puede incrementar los ingresos de los productores de alimentos al tiempo que mantiene un precio justo para los consumidores».

¿Es la agroecología el futuro de la agricultura?

La agricultura del futuro debe hacer frente a difíciles desafíos: reducir la emisión de gases de efecto invernadero, la polución que afecta a la biodiversidad y la toxicidad que los pesticidas químicos suponen para el ser humano.

Además, es clave maximizar la productividad o, al menos, que no sea menor a la que actualmente se consigue con la agricultura convencional.

Según el famoso informe de Olivier de Schutter, la reinvención de la agricultura es la única salida contra la crisis alimentaria. El informe promueve a la agroecología como forma de acabar con el hambre en las áreas más pobres.

Fuentes: Ecología Verde | ecoagricultor | Informe sobre los plaguicidas altamente peligrosos en la Argentina | Agroecología: bases teóricas para el diseño y manejo de Agroecosistemas sustantables

María Comesaña Britos

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