Empleos verdes: transición hacia una economía sostenible

El ritmo de vida que viene llevando nuestra sociedad está dirigiéndonos hacia una crisis ecológica. Por eso, surgen los empleos verdes como una forma de minimizar estos impactos.

Los empleos verdes son aquellos que reducen el impacto ambiental de empresas y sectores económicos hasta alcanzar niveles sostenibles.

¿Qué son los empleos verdes?

Son empleos que ayudan a reducir el consumo de energía, materias primas y agua mediante estrategias de eficiencia.

Para esto, se vinculan directamente con las estrategias y políticas para descarbonizar la economía y para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, potenciando también la disminución o eliminación de los desechos y de la contaminación, y la protección, conservación y regeneración de los ecosistemas y la biodiversidad.

Los empleos verdes se pueden crear en cualquier lugar, independientemente de su nivel de desarrollo económico. Pueden crearse tanto en áreas urbanas como rurales, en todos los sectores y actividades industriales y tipos de empresas.

¿Por qué un empleo verde?

Mediante ellos se reducen los impactos ambientales adversos, se mejora la inclusion social y se ofrecen nuevas oportunidades económicas.

  • Protegen al ambiente: impulsan el desarrollo sustentable, promueven la adaptación al cambio climático y cuidan los ecosistemas locales.
  • Promueven el desarrollo local: ayudan al desarrollo de comunidades, generando oportunidades y beneficios para sus mismos habitants. Promueven a la formación de la identidad de las comunidades y revalorizan sectores marginales. Se fomenta el consume responsable dentro de la población.
  • Impulso económico: se obtienen mejores resultados económicos que en un emprendimiento no verde. Una economía verde reemplaza insumos costosos, amplía su mercado hacia un consumidor comprometido con el medio ambiente y reduce el consumo de energía.

Empleo verde en Argentina

Por su posición geográfica y estructura productiva, la Argentina es una nación muy afectada por el cambio climático: inundaciones, sequías prolongadas, lluvias intensas y tornados, epidemias de dengue y zika, retroceso de los glaciares y pérdida de zonas costeras son algunas de sus consecuencias visibles. Si bien este es un fenómeno global, sus impactos son locales, al igual que deben serlo las estrategias de mitigación y adaptación para hacerle frente.

Para alcanzar trayectorias de desarrollo sostenible, la transición hacia una economía verde implica numerosos desafíos y oportunidades, como la incorporación de los cambios tecnológicos, el estímulo a la innovación, la inversión en infraestructura necesaria y el desarrollo de cadenas de valor asociadas con el surgimiento de nuevos sectores. El conjunto de estos procesos genera nuevos perfiles laborales y la necesidad de adaptar las competencias ocupacionales al progreso económico, para avanzar hacia una economía verde.

Para 2015, se estima que existían 650.000 empleos verdes en Argentina, lo que representa el 7% del total de los asalariados registrados. La mayor parte del empleo verde se concentra en la industria manufacturera (38%), transporte (29%), agricultura, ganadería, silvicultura y pesca (9%), y en el suministro de agua y gestión de residuos (7%). Las actividades de servicios y comercio vinculadas con la protección ambiental suman un 10%

Economía verde

La economía verde ofrece numerosas oportunidades para crear empleos de calidad, y existen oportunidades para generar trabajo decente en actividades con sostenibilidad ambiental en toda la estructura productiva argentina y para una importante variedad de perfiles de trabajadores.

Pero hay que tener en cuenta ambas variables: trabajo decente y sostenibilidad ambiental, ya que hay actividades que se desarrollan con sostenibilidad ambiental pero sin ofrecer condiciones laborales adecuadas para los trabajadores. Aquí se encuentran márgenes importantes para aplicar tanto políticas laborales y de desarrollo productivo orientadas a lograr estándares laborales de trabajo como oportunidades para mejorar los marcos institucionales y esfuerzos orientados a incrementar la productividad, y con ello, los ingresos, la estabilidad laboral y las condiciones de seguridad.

Por otro lado, existen actividades que, si bien crean trabajo decente, se desarrollan en condiciones ambientales inadecuadas, entre las cuales es posible promover importantes mejoras en materia de aplicación de políticas orientadas a gestar cambios en los procesos de producción. Los motores para ese cambio están en los marcos regulatorios y en la política pública.

Fuentes: Red Argentina de Municipios frente al Cambio Climático.

María Comesaña Britos

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